A veces cuando todo parece ir por buen camino, llega el momento que desencadena ‘tal crisis’. Cuando más pones de vos para estar bien, menos los demás hacen para brindarte el bien. Cuando más necesitas a tu amigo, menos te demuestra que te quiere. Cuando más necesitas esa unidad, menos posible es entrelazar los lasos. Cuando más necesitas su sonrisa, menos fuerza tiene para regalártela. Cuando más soñas con él, menos son las señales de vida que te demuestra. Cuando más necesitas ayuda, menos lo demostras.
A veces las cosas no son como las esperamos... a veces lo verdadero se convierte en pasajero, y lo pasajero es realmente lo verdadero. A veces sólo querés estar rodeado de tus amigos y estallar con ellos. A veces aquellos a los que menos ves, te hacen estallar con ellos. A veces querés esto y a veces querés lo otro. A veces todo marcha bien, otras veces no del todo bien. A veces necesitas un poco de atención extra. A veces no alcanza solo con escribir ‘te amo best’ en un papel. A veces duele la ignorancia. A veces preferiríamos estar ‘en la sexta nube del segundo piso’ en vez de pisar débilmente la tierra. A veces la única compañía que tenemos para llorar es un papel y un lápiz. A veces los finales felices no son del todo felices, y lo que parecía perfecto en realidad no lo es del todo. A veces estaría bueno dormir por días y despertarse en un
a realidad mejor. A veces solo queremos estar solos, acompañados. A veces nos tropezamos con la misma piedra, una y otra vez, y el amigo no es amigo, el aliado en realidad es el rival.Cuando pasan estas cosas, solo querés escuchar música que acompañen las lágrimas que no querés derramar. Escuchar una voz de aliento del otro lado del teléfono por lo menos por 5 minutos, sentir un ‘aca estoy’... un ‘te quiero’, un ‘cuidate’, un ‘no quiero que estés mal’.


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