
1- Permitete estar de duelo:
Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable... Podés pensar que es mejor no sentir dolor, o evitarlo con distraciones y ocupaciones pero, de todas maneras, con el tiempo lo más probable es que el dolor salga a la superficie. (eso me paso a mi) [...] Permitite sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún otro camino se termina si antes no se comienza a recorrerlo.
2- Abrí tu corazón al dolor:
No te hagas el fuerte, no te guardes todo para adentro. (descripcion perfecta de yanni jaja) Con el tiempo el dolor irá disminuyendo. Si hay algo que opera siempre aliviando el trayecto es justamente encontrar la forma y darse el permiso de sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo por lo perdido. [...] No te guardes todo por miedo a cansar o molestar.(siempre pienso eso jojojo). [...]
13: Aceptá lo irreversible de la pérdida:
Aunque sea la cosa más difícil que has heho en toda tu vida (ya lo creo), ahora tenes que aceptar esta dura realidad: estás en el camino de las lágrimas y no hay retorno. [...] La muerte siempre llega demasiado tarde o demasiado temprano. Siempre es un mal momento para que la gente se muera. (no me digas) Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de la muerte, visitar el cementerio o el lugar donde se esparcieron los restos, todo puede ayudar poco a poco a ir aceptando el hecho de la pérdida. [...]
14: Elaborar un duelo no es olvidar:
El proceso de duelo permite buscar para tu ser querido un lugar que merece entre los tesoros de tu corazón. Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor. Es recordarlo con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con él fue un gran regalo. [...] Es entender con el corazón en la mano que el amor no se acaba con la muerte.